EPArtespacios
La Totalidad de la
Esperanza (Estelas Redimidas)
Frutos en los desiertos de la
identidad
Autor: Pastor Zeli
En las
realidades populares y en el mundo globocolonizado se cruzan ante el encuentro
la filosofía comparada con las filosofías simultáneas (ecépticos del culto a la
naturaleza).
Un paso de
la razón descubriendo un camino de matices en naturaleza libre o en hábitats
autosostenibles (urbanos o no).
Las
ficciones de un noveno continente su vuelve una verdad trillada al saber
científico de la existencia de planetas con otras especies creacionales (o
creadas) pero que comprueba a la vez que esa verdad es solo asimilable con la
naturaleza buena del hombre sostenida por Rousseau contrapuesta siempre a la
naturaleza mala del “El hombre para el hombre siempre es un lobo” que Hobbes en
tono maquiavélico acertaba.
Buscar la
verdad natural buena es una conservación de la buena fe en un Dios Verdadero
amigo de sus Naturalezas Creadas.
Así como el
invierno y el verano varían en la tonalidad de las lluvias así varía el estado
estético hacia el interior de la evolución perceptual personal.
Fuga en el tiempo.
Esta hora
está grabada en los fantasmas del horizonte
y ha
enloquecido,
se estrelló
furiosa contra tempranas estaturas.
Las sinapsis
de los pensamientos están combativas,
Estallada la
esperanza.
Atrofiada
la razón
cesa y se oculta en los diámetros
de las
oblicuidades que vagan entre los rincones y las selvas.
Una
multiplicidad de periferias aguijoneadas.
Un amor no
cesa entre los vientos
Mientras un
caparazón se agiganta en soledad.
Horadada el
alma impele
-elevación
libre hacia el infinito alto cuadratismo de círculos concéntricos menores-
La lumbre ha
escaseado
el sol faltó
en su formación galáctica
no hay ruta
ni camino
ni nubes ni
cielo
ni mar ni
alas ni pasos
todo es
naufragio
naufragio
hacia el inacabable
circuito
gravitacional sin retorno de la desconocida ciudad.
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En los
espacios de la razón se encuentran esas batallas de la ilustración humana, el
ser escéptico preludia el júbilo de la utopía: Siempre alcanzando los brillos
de la Luna en sus formas únicas como única es cada persona.
Las verdades
son muchas, los fundamentos basados en verdades antiguas ante las verdades
difusas de la globocolonización anglosajónica solo muestran una idea que es
pista de mercados o axioma economicista:
Las
cosmogonías prehispánicas, las cosmogonías indígenas y la verdad del
significado “Indio” conllevan siempre a la diferenciación racial antropológica
y genética de las especies principales del planeta y a la forma en la que han
sabido siempre que hay un Unico Dios Creador y Supremo, del cual Jesucristo es
la forma humana de Dios-Hombre.
Sello Dorado.
Marea sin
mar,
el fuego
lento del espectro luminoso,
ciclos de
lluvias
ciclos de
vapor
ciclos de
nieve
-desciende a
la tierra la tez de la neblina-
y ciclos del
trueno complementario
dual dicótomo fugaz.
Un giro y
dos giros mas.
Danzan los
giros en la mirada de las sirenas.
La tierra
nos devuelve al barro;
luego viento
y horizonte.
Nos movemos
en direcciones encontradas
nos movemos
adentro de los conflictos, adentro de las enfermedades,
adentro del
dolor, adentro de la mansedumbre y adentro de la pureza.
Y nos
movemos en el paso exacto de las estrellas ensambladas
al motor que
escucha armonías y palpitar de la razón.
En la
incertidumbre de lo siguiente hacemos corazón
(encontramos
la voz del corazón)
y respira
nuestra alma mientras simultaneas gotas de rocío responden
al latido de
los ocasos sonrientes.
Retorna el
principio continuado,
los grados,
las latitudes, la estatura,
el avance,
el destino, los caminos,
la libertad
central del universo adentro de nuestros manantiales.
El fluir, la
felicidad, el amor y las mujeres.
Cierran los
nudos.
La dimensión
es ahora multiplicidad de rasgos vitales.
Y las
cicatrices de la soledad se duermen
en el beso
complaciente con alguna sirena de agua dulce que me ha pescado
hacia la
inundación de quietud de incognoscibles misterios marinos.
Nutrirse de
aire
nutrirse de
agua
nutrirse en
otro mundo, otra lengua, otra lógica.
Nutrirse con
el vapor de su pasión azul
brillante,
intensa, enigmática, pura.
Aventura
sellada en una eternidad compartida.
Luego es
preciso siempre volver,
observar la
musicalidad de onomatopeyas elegantes
y bregar con
el envés de algún
entero
paradigma de totalidad tal cero mesoamericano
-darle
aristas, vórtices y valores a la ecuación de la identidad reivindicada-
decir sin
decir que nunca todos pensamos lo mismo en el mismo instante
pensar que
en realidad nunca pensamos igual
olvidar el
pensamiento por las palabras
abandonar la
razón a las ideas
descubrir la
meditación sobre las oraciones
navegar el
mundo pluridimensional de las perspectivas creadoras.
Luego volver
al regreso de las armoniosas infinitudes
sin contar
porque es inmortal nuestro barro
sin
conmensurar la extensión de los besos complementados
sin mellar
el brillo de los relámpagos plenos en quietud.
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La verdad
cerca de ser ciencia y la ciencia bordeando el jardín de la sabiduría solo es
apreciable con fe de corazón sincero: Buena esperanza en la virtud de lo mejor.
La fe de la
mujer que tanto es buscada como naturalmente propia (EVA) y su fruto prohibido
ha quedado reivindicado con la Madre de Jesus: Madre de la fe virtuosa. Santa
Maria de los Cielos Divinos.
Algo que es
saber tanto teológico como filosófico y tal que al ser saber se vuelve parte de
las filosofías de la naturaleza buena del hombre, de la mujer buena, de la
humanidad que ama, extraña y añora la bondad.
La reencarnación del
mar.
Dos piedras
vueltas al tiempo
Sed y agua,
Abejas
alegres
Y vinos que
como aves cantan en la interioridad de la fe.
Confisco los
pensamientos por pura reforma cerebral
La allanada
senda de mi destino no abdica
Queda
únicamente la soledad
Un
larguísimo viento teñido de tristeza
Y el juego
con los aguijones dorados.
Un aullido
de orbitas nuevas
Un sueño de
arañas, trampas y falsas agonías
Una
catástrofe que languidece.
Una calle
tenebrosa, un camino largo,
Intemperie y
mas intemperie
El escape,
la ironía, el hielo de la era humana,
¡La libertad
en la boca de los misterios del mar!
Anclo mi
mirada en las mareas
Parecieran
ser constelaciones de gotas muy unidas
Estibadas
unas sobre otras
Orden
microscópico que le da profundidad
a la liquida
naturaleza plena de inmensidad
La piel
tendida a toda longitud
del paseante
planeta tierra.
Dos piedras
vueltas al tiempo
Sed y agua,
Abejas
alegres
Y vinos que
como aves cantan en la interioridad de la fe
El mar de
los pensamientos se mueve.
EPArtespacios
Pastor Zeli
Esperanzas Humanas


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